Gaia

•febrero 11, 2012 • Dejar un comentario

gaia

¿Por qué la habitas tristeza,
si la savia es dominante.
En la dermis de su nombre:

Gaia

humus y semilla,corazón
de volcán y eras?
Esencia orgánica de alma y hombre,
simiente de tierra.

Mujer de subsuelo y fuego.
Mil raíces -hoy- te devoran
sin aprender de tu ruego.

¿Saben que te desangran,
cuando descoses las cicatrices
de los horizontes en la guerra?

Equilibrio y silencio imperfecto,
rugir de aguas y selvas
que a los tiempos alimentas,
-morir de ciegos-
rojo de heridas abiertas;
para vivir “Gaia”sin que agonices
entre verbos y llagas. ¡Despierta!
¡Grita: Gaia

Madre tierra!

Copyright©MarianHeredia

Hueles

•marzo 11, 2010 • 1 comentario
Hueles
a verde mojado,
a tierra surcada,
a viento huracanado.
A mares y a cielo,
a candil encendido,
a vino añejado,
a pie de montaña
y a canto rodado.
Hueles a savia
de frutos y mieles;
a perfume profundo
de fatigas lejanas;
a batallas vencidas
y a guerras ganadas.
A sauce
y a risa de niño.
Madera tallada
a sudor de corpiño,
a pintura fresca
y a estirpe de armiño.
A piel,
a sexo,
a volcán y a lava,
a saliva y a besos.
Así hueles: Amor.

•marzo 11, 2010 • Dejar un comentario

Tendida estoy
a tu merced

Y tus besos…
me señalan
los puntos específicos,
haciendo ríos

entre mis aguas
turbulentas.

Y tu boca…
es sumisa
al recorrer
a tientas mi relieve.

Navega hasta mis deltas
no sucumbas
sigue, en mi cauce…

•marzo 11, 2010 • Dejar un comentario

Labios en mis labios
-rojos -

Ojos trás mis iris
-brunos-

Sed en mi sed
-insaciable-

piel sobre piel
-erizada -

(tú)

Deseo consumado,
-en el mío-
bajo el designio de la palabra.

Totem

•marzo 11, 2010 • Dejar un comentario

 

Obra pictórica: Darío Morales (1944-1988)

 

 En tiempos, no sé lo que

 significan algunas palabras;

 creo que desmayo al sentirme en ellas.

 En el color brillante de las hojas en los árboles,

en el olor poderoso a resina embriagante;

que cual sombra se entrega y se resigna

al refugio de la mente, donde quizá escondo fragmentos,

monotonías de vida, furia de bestias y ribera de río.

Para sólo hallar el signo en la piedra, en la arena.

Aquel, que circunda el latido sangrante de las eras.

 Reitero la calma,

que se respira de estatuas mutiladas,

al desdoblar la voz en otros tiempos…

-oído silente-

 labio delgado de verbo desterrado;

cual revestimiento inherente

de fuerza amalgamada e irreverente.

Alma versus cuerpo y viceversa.

Presencia bramante de vida fugitiva;

que sonríe con cada imagen

(de vano artificio)

y experiencia cotidiana.

Hoy, te pienso…

•marzo 11, 2010 • Dejar un comentario


Al final de todo.
Tras los bastidores del universo,
donde ya no te existo,
diluyendo sombras.
-sintiendo-
Te pienso…
cada vez que llego a la estación
de donde nunca partimos
y de donde nunca te llevas:
el riel de mis trenes,
ni la epístola de versos,
guardada en mi caja de zapatos;
allí, donde el recuerdo siempre queda,
con tu sonrisa de azules
y tus dedos de peregrina ave,
llenando de oxígeno los baúles,
con la frente al cielo
y el retrato de tantos sueños apretados,
entre las faldas de mi pecho;
mirando a tus ojos
lleno de “adioses”que aun duelen.
Buscando un “Quizá mañana”
que se cuele
por la bisagra de tus labios,
al estrujar la memoria
que le otorga algún beso de atardecer,

como en aquellas auroras naranjas,donde desnudos,
llenamos globos de poesía.
-mirando el sol-
Allí,te pienso…
con el mundo

atravezado en la garganta
-viviendo-
¡Cuánto clamor al aprenderte!
(Cuánta espada penetrante al regresar )

-sin despedirte-


… y todo por la prisa de las alas
-en un beso -
que ambos inventamos.



Copyright©MarianHeredia

Luna enamorada

•marzo 11, 2010 • Dejar un comentario

Cual campanilla rosa
de semblanza desvestida y enredada.
Colgada como farol en la clara noche
vengo a dormir, entre tus dedos de broche,
amándote con mi pequeña silueta adormitada.

Y tú, vienes…
corriendo como riachuelo,
con la mirada enamorada,
carcomido de amor desde los huesos,
hasta los trigales de mi cuerpo.

Peinando de bucles
azabaches,
su ensortijado pelo.

El niño la mira, mira…
con ojos de sortilegio,
robándole de poco a poco,
cada uno de sus versos.

La luna lo está mirando,
la luna lo está durmiendo
enamorada sobre su lecho.

Metido entre los arrullos
silenciosos de su pecho;
haciendo rondas
de sonajilla y besos.

 
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